Los virus oncolíticos son una de las estrategias más novedosas para eliminar o revertir el desarrollo de un tumor canceroso en el organismo.

El uso de estos virus contra el cáncer con fines terapéuticos recibe el nombre de viroterapia. A estos virus se les ha modificado alguno de sus genes para que solo puedan replicarse en células tumorales y no en normales.

Idealmente, los virus oncolíticos insertados en un tumor se dividirán en las células tumorales, eliminándolas a la vez que generan nuevos virus, los cuales a su vez infectarán a las células tumorales colindantes y, así sucesivamente, hasta que no queden células tumorales donde replicarse y hacer ciclo lítico.

Oncolíticos Virus contra el cáncer

Este tipo de estrategia implica la necesidad de conocer con exactitud la biología y la genética, tanto de los virus utilizados como de las células tumorales a eliminar.

Se pueden administrar por varias vías:

  • Por vía intravenosa, ya que los virus van teledirigidos hacia su meta y también atacan a las metástasis. Diversas líneas de investigación diseñan también genes de virus para que hagan a las células tumorales más susceptibles de ser dañadas por la quimioterapia.
  • Por inyección directa en el interior del tumor inicial o de las metástasis para aumentar la eficacia de los tratamientos inmunoterápicos. Esta técnica podría ser más eficaz cuanto más agresivo y de rápido crecimiento sea el tumor como, por ejemplo, los tumores cerebrales y el cáncer de mama triple negativo. La administración directa en el interior del tumor podría reducir los efectos secundarios característicos de la inmunoterapia e incluso retrasar la aparición de resistencias al tratamiento.

¿Por qué inyectar virus en el interior del tumor puede aumentar la eficacia de los fármacos inmunoterápicos?

Una vez se administran directamente en el interior del tumor virus modificados genéticamente, estos infectan las células tumorales y las destruyen localmente. Esta destrucción provoca la liberación de los antígenos tumorales y facilita, por tanto, su reconocimiento por parte del sistema inmune.

Gracias a la mayor exposición a los antígenos propios del tumor, el sistema inmune será capaz de reconocer las células portadoras de estos antígenos tumorales más fácilmente y, por tanto, será más eficaz en su destrucción. Además de aumentar la estimulación del sistema inmunitario logrando una mayor efectividad de los fármacos inmunoterápicos, también hay una reducción de los efectos adversos y toxicidad de los mismos al ser una estimulación más local y específica.

Por otro lado, esta técnica de inoculación selectiva podría también evitar la heterogeneidad tumoral, actualmente la principal vía de resistencia a la inmunoterapia y a las terapias dirigidas, como explica el Dr. Enrique Grande, jefe del servicio de Oncología Médica de MD Anderson Cancer Center Madrid.

Incógnitas de futuro de los virus contra el cáncer

No se sabe si será viable la administración de varios inmunoterápicos, radioterapia o quimioterapia en combinación con esta viroterapia, o cuándo será el mejor momento para realizar la evaluación de la respuesta al tratamiento.

Muchas preguntas en el aire frente a una terapia muy prometedora que aspira a cambiar el paradigma del tratamiento del cáncer.

Referencias

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