¿Qué es la artritis reumatoide?

La artritis reumatoide (RA) es una compleja enfermedad autoinmune sistémica que causa inflamación crónica de las articulaciones, provocando dolor, que incapacita a quienes lo sufren e incluso muerte prematura.

A diferencia de lo que ocurre en la artrosis donde el daño se produce por el desgaste del cartílago, en la artritis reumatoide se ve afectado el revestimiento de las articulaciones, más conocido como sinovio o membrana sinovial. Su hinchazón termina produciendo erosión del cartílago y huesos deformando las articulaciones.


La artritis reumatoide suele ser entre 2 y 3 veces más frecuente en mujeres que en hombres. Alrededor del 80% de pacientes con RA desarrollan la enfermedad entre los 35 y los 50 años.

La tasa de mortalidad de estos pacientes suele ser el doble comparado con la población sana. Su prevalencia está alrededor del 1% de la población de Europa y Norte América, lo que supone un gran coste económico para el sistema sanitario.


Millones de muertes de personas afectadas de RA en 2012

¿Por qué se produce la artritis reumatoide?

La etiología de la enfermedad de la artritis reumatoide no es del todo conocida. Al igual que otras enfermedades autoinmunes, se caracteriza por una alteración en la respuesta inmune con presencia de inflamación crónica y producción de autoanticuerpos.

La RA es una enfermedad poligénica en la que tanto la susceptibilidad como la gravedad están influidas por múltiples genes. Además, se ve influida por factores no genéticos, que no sólo consisten en exposiciones ambientales, sino que también incluyen fenómenos aleatorios de reordenamiento de genes, como los de las inmunoglobulinas o el receptor del linfocito T y mutaciones somáticas.

Relación entre la artritis reumatoide y algunas moléculas de HLA

Además de la tipificación HLA para determinar el grado de compatibilidad que existe entre donante y receptor en un trasplante, los laboratorios de histocompatibilidad pueden realizar el análisis de determinadas moléculas o productos génicos de HLA que se asocian a diferentes enfermedades.

Desde la primera observación de Stastny han aparecido múltiples estudios confirmando la asociación de la RA con algunos alelos del HLA-DR en la mayoría de las etnias.

En concreto, hay una amplia evidencia sobre la asociación entre alelos HLA-DRB1 y la secuencia de aminoácidos (Q/RK/RRAA) conservada en los residuos 70-74 de la tercera región hipervariable de la cadena DRβ1, también conocida como epítopo compartido. De hecho, es considerado el factor genético que más contribuye al desarrollo de la artritis reumatoide.

El gen HLADRB1 es parte de una familia de genes del sistema de antígenos leucocitarios humano (HLA). Se han identificado unas 2500 versiones diferentes del mismo.


HLA-DRB1

Los aminoácidos en estas posiciones influyen en el enlace peptídico y en el contacto entre el HLA y receptor de linfocitos T. En esta secuencia, la sustitución de un aminoácido por otro cargado negativamente altera su asociación con la artritis reumatoide. Los epítopos compartidos que confieren un mayor riesgo son las secuencias de aminoácidos: QKRAA, QRRAA, RKRAA y RRRAA.

Estudios recientes han demostrado la asociación de alelos de epítopo compartido con anticuerpos anti-proteínas citrulinadas, lo que sugiere que estos alelos tienen influencia en rutas de presentación antigénica que conducen a la producción de anticuerpos anti-proteínas citrulinadas.

Las proteínas citrulinadas son aquellas que experimentan la conversión de arginina en citrulina. El principal epítopo de estos anticuerpos es la filagrina, sintetizada durante el proceso de queratinización.

Además, se están realizando otros estudios para tratar de explicar la etiología de aquellos pacientes que no presentan anticuerpos anti-proteínas citrulinados, llegándose a sugerir la presencia de HLA-DRB1*03 como factor de riesgo relacionado con la presencia de otro tipo de autoanticuerpos, los llamados anticuerpos anti-péptidos carbamilados.

De forma similar al proceso de citrulinación, la carbamilación supone el paso de una glicina a homocitrulina, generando un antígeno desconocido para el sistema inmune que, en algunos casos, conduce a la generación de anticuerpos.

Parámetros de diagnóstico de la enfermedad

Hasta el momento, no se ha descrito un marcador bioquímico o inmunológico para la RA. Los pacientes que sufren artritis reumatoide suelen presentar elevación de la tasa de sedimentación eritrocítica (ESR) y la proteína C reactiva (CRP), así como el factor reumatoide (RF). Aunque ninguno de estos parámetros es exclusivo de la artritis reumatoide y pueden estar presentes en otras enfermedades de carácter inflamatorio.

La autoinmunidad en RA se caracteriza fundamentalmente por la presencia de autoanticuerpos. Entre estos autoanticuerpos caben destacar, como se ha mencionado anteriormente, los anticuerpos antiproteínas citrulinadas, que pueden ser detectados incluso años antes de la aparición de los primeros síntomas.

Tratamientos actuales

A día de hoy no hay una terapia específica para la artritis reumatoide y el tratamiento suele consistir en la ralentización de la progresión de la enfermedad, actuando sobre dianas que provocan inflamación como el TNF y algunas interleuquinas como la IL-6, IL-12 o IL-23.

Por esta razón, es de suma importancia un diagnóstico temprano y una terapia de supresión efectiva para intentar prevenir o minimizar los síntomas.